Atrás Sala de prensa: ¿Por qué resulta más fácil entender una lengua extranjera que hablarla? El BCBL tiene la respuesta

12/11/2020
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  • El centro vasco ha llevado a cabo un estudio de neuroimagen que permite comprender mejor cómo se organiza el lenguaje en el cerebro

  • La investigación analiza la diferente ubicación en los hemisferios cerebrales de las funciones del habla, la comprensión auditiva y la lectura

  • El estudio permitirá profundizar en las posibles consecuencias para la producción lingüística de una enfermedad o accidente que afecte una zona cerebral concreta

  • Las conclusiones de la investigación, que se ha prolongado durante 7 años, acaban de ser publicadas en la prestigiosa revista The Journal of Neuroscience


(Donostia - San Sebastián, 12 de noviembre de 2020).- Si tienes la impresión de que te resulta más fácil llegar a entender una lengua extranjera que hablarla correctamente no te equivocas, es un fenómeno habitual, pero lo que posiblemente desconozcas son las razones que determinan este hecho. Un estudio llevado a cabo por el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) revela que la mayor facilidad para la comprensión auditiva y lectora de una lengua foránea respecto al habla tiene relación con la lateralización hemisférica de esas funciones lingüísticas en el cerebro.
 

Desde mediados del siglo XIX se sabe que algunas funciones cognitivas están lateralizadas, es decir, que se sitúan en uno de los hemisferios cerebrales, sin embargo, el lugar exacto en el que se posiciona cada una de ellas o si se produce flexibilidad entre ambos hemisferios sigue siendo una incógnita en la mayoría de casos.
 

En este contexto, el BCBL ha llevado a cabo la investigación de neuroimagen “Converging evidence for differential specialisation and plasticity of language systems”, que se ha centrado en el estudio de los cambios de laterización de funciones del cerebro durante la realización de diferentes tareas lingüísticas como la lectura, el habla o la escucha en la lengua nativa de un hablante en comparación con una lengua extranjera que esa persona estuviera aprendiendo.
 

Uno de los principales hallazgos de esta investigación es la demostración de que el hemisferio izquierdo es clave para los tres sistemas lingüísticos (habla, lectura, escucha) en la lengua nativa, sin embargo, cuando analizamos el aprendizaje de una lengua extranjera en adultos esta condición (la lateralización de la función en el hemisferio izquierdo) se mantiene en el habla, pero cambia en la lectura y en la comprensión auditiva. Para estas dos últimas tareas hay una mayor flexibilidad, es decir, se reclutan recursos de ambos hemisferios del cerebro. Esto puede explicar por qué es más difícil aprender a hablar un nuevo idioma que entenderlo a un nivel muy alto. Se emplean más recursos cerebrales para la comprensión oral y escrita que para el habla”, asegura la investigadora del BCBL Kshipra Gurunandan.
 

De acuerdo con el estudio, en las primeras etapas del aprendizaje de lenguas extranjeras, los sistemas del lenguaje activan la misma región cerebral (hemisferio izquierdo), pero, a medida que aumenta la competencia de la nueva lengua adquirida, se observan cambios en la comprensión lectora y auditiva, que no se producen en el habla.
 

Los cambios en cuanto a función cerebral mas notables se asociaron con la lectura y, en menor medida en la escucha o comprensión auditiva. Casi no hubo cambios al hablar. Estos cambios fueron más acusados en adolescentes que en adultos, aunque en ambos casos siguiendo el mismo patrón”, precisa por su parte Kepa Paz-Alonso, investigador senior del estudio.
 

La investigación ha permitido descubrir que el aprendizaje de idiomas en la edad adulta se asocia al concepto de plasticidad cerebral funcional -la capacidad del cerebro de transformarse- en el campo de la comprensión de la lengua, pero no para la producción o habla.
 

Estos resultados nos ayudan también a comprender mejor cómo se organiza el lenguaje en el cerebro y cuáles pueden ser las consecuencias sobre los diferentes sistemas lingüísticos de un accidente, un traumatismo o una enfermedad que afecte un área cerebral concreta, así como su posible recuperación”, añade Gurunandan.


El estudio, que ha sido publicado en la prestigiosa revista científica The Journal of Neuroscience, se ha prolongado durante 7 años, desde el diseño inicial a la publicación del trabajo, y ha contado con la participación de 50 voluntarios de entre 17 y 60 años.

 

El proyecto ha sido liderado por la investigadora predoctoral Kshipra Gurunandan y por el investigador “Ramón y Cajal” Kepa Paz-Alonso, autores principal y senior del trabajo, respectivamente. En el estudio también han colaborado la investigadora predoctoral Jaione Arnaez-Telleria y el investigador Ikerbasque Manuel Carreiras, todos ellos miembros del BCBL.

 

La investigación ha contado con el apoyo de la Fundació La Caixa, la Unión Europea por medio del programa Marie Skłodowska-Curie, el Gobierno Vasco (programa BERC, beca pre-doctoral), los ministerios de Ciencia e Innovación y de Economía y Competitividad del Gobierno español y el Programa Ramón y Cajal.

 

Sobre el BCBL

El Basque Center on Cognition, Brain and Language es un centro internacional de investigación interdisciplinar con sede en San Sebastián para el estudio de la cognición, el cerebro y el lenguaje. Está impulsado por el Gobierno vasco con el objetivo de fomentar la ciencia y la investigación en Euskadi. Además, cuenta entre sus socios con Ikerbasque, Innobasque, la Diputación de Gipuzkoa y la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU).


 

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Marta Berard

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